‘Qué verde era mi valle’, John Ford, 1941

Valle_01Título original: How Green Was My Valley; EE.UU., 1941; Productora: Twentieth Century -Fox; Director: John Ford; Fotografía: Arthur Miller (Blanco y Negro); Guión: Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn); Reparto: Walter Pidgeon, Maureen O’Hara, Roddy McDowall, Donald Crisp, John Loder, Anna Lee, Arthur Shields, Barry Fitzgerald, Patric Knowles; Duración: 118′

“Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra “arte”, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía.” (François Truffaut, sobre John Ford)

Sinopsis:

En un pueblo minero de Gales viven los Morgan, todos ellos mineros y orgullosos de serlo y también de respetar las tradiciones y la unidad familiar. Sin embargo, la bajada de los salarios provocará un enfrentamiento entre el padre y los hijos; porque mientras éstos están convencidos de que la unión sindical de todos los trabajadores es la única solución para hacer frente a los patronos, el cabeza de familia, en cambio, no quiere ni siquiera oír hablar de sindicatos ni de socialismo. (Filmaffinity)


Valle_03

Comentario:

Es difícil hablar sobre ‘Qué verde era mi valle’ y no detenerse a comentar su planificación expresiva, con la cámara probablemente más baja que utilizó nunca Ford, como pegada a una tierra que es como la de sus ancestros, verde, pródiga y alegre al principio, pero que con el tiempo y el devenir de la historia se va oscureciendo con el hollín de la injusticia. Cómo no recordar ese velo que se eleva hacia el cielo en la triste boda de Angharad, un mágico adiós a la vida del que el pastor participa al fondo, casi escondido. Imposible no mencionar las soberbias interpretaciones de todos, pero especialmente de Roddy McDowall, de Sara Allgood y del habitual elenco de secundarios. Quién no se queda asombrado con la gran variedad de registros, desde ese inicio casi de cuento de hadas con los recuerdos infantiles de Huw, con escenas propias de un musical como las de la salida de los mineros o de un dramatismo conmovedor como las sucedidas en la mina, con el romanticismo de esos primeros planos de Maureen O’Hara y de Walter Pidgeon o con el expresionismo de algunas escenas de sombras pronunciadas, con la ambientación casi documental de las costumbres y tipos de la época o con las escenas cómicas tan del gusto del maestro. Y claro, también es una película sobre la mina, y sobre la familia, y sobre los prejuicios…

Valle_04

Nada es blanco o negro en esta película, salvo la excelente fotografía de Arthur Miller, que fotograma a fotograma podría llenar las paredes de cualquier museo. El fuerte sentimiento religioso de todos los personajes se ve confrontado con el miserable comportamiento de la jerarquía eclesiástica representada por los decanos, jueces y guardianes de una moral inhumana, y estos a su vez con la modernidad que representa el pastor interpretado por Walter Pidgeon. El patriotismo se ve ensalzado y cuestionado en una sola escena y con tan solo un movimiento de cámara, cuando el coro interpreta orgulloso el “God Save the Queen” y al fondo vemos cómo dos de los hijos emigran de un reino que no sabe, o no quiere, proteger los derechos de sus ciudadanos. El vasallaje ante el poder convive con el orgullo, y así en una hilarante escena vemos como el padre, incluso descalzo y desarreglado, se altiva ante el patrón cuando descubre que éste quiere pedirle permiso para que su hijo visite a su hija.

Valle_12

De toda la amplísima variedad de asuntos y matices que han merecido un análisis, atenderemos especialmente en este comentario al retrato que se nos ofrece de un momento histórico y la enorme relación que tiene con el mundo del trabajo. La película nos sitúa en un valle del sur de Gales a finales del siglo XIX, donde toda la actividad económica gira en torno a la mina. En realidad toda la vida gira en torno a la mina, situada en lo más alto, siempre presente y convertida en el nuevo templo que a golpe de sirena, en sustitución de la campana, regula el biorritmo de la comunidad. De la mina son las casas donde viven todos los habitantes del valle, -salvo los dueños, auténticos señores feudales-, suyas son también las tiendas, todo. Cada hombre trabaja en la mina, única actividad productiva que ha quedado en una zona de naturaleza fértil. También los niños, pues a pesar de que las familias son numerosas, se requiere de la suma de muchos jornales miserables para poder llegar a unos mínimos de subsistencia. Ford también refleja cómo parte de los adultos quieren que sus hijos estudien para buscar un futuro distinto, mientras que otros abogan por seguir la tradición familiar y del lugar, caso de Huw.

Valle_14

Como se ha señalado, queda muy bien plasmada la dicotomía entre los propietarios y los que realmente trabajan la mina, así como la prioridad que se da al beneficio económico de unos pocos a costa de lo que sea: tanto dejar bajo mínimos los derechos y seguridad de los trabajadores, como cargarse el medio ambiente.  Ford aborda el tema de los accidentes de trabajo, asunto que a pesar de los años transcurridos sigue igual: los que se juegan la vida la mayoría de las veces no son los que más se benefician de las actividades productivas. Porque a pesar de las mejoras en la seguridad laboral, el riesgo cero lamentablemente no existe y la progresiva precarización del trabajo no hace más que volver a incrementar el número de accidentes. En el tema del deterioro ambiental provocado por las actividades humanas hemos avanzado un poco, pero lamentablemente no lo suficiente y, a pesar de las crecientes legislaciones,  se habla mucho de boquilla y siguen primando en muchas ocasiones criterios económicos (con beneficios las más de las veces para los mismos de siempre) antes que ecológicos y de sostenibilidad.  Pero a lo que vamos, en la película Ford aborda esta cuestión ya desde el título, añoranza de lo que fue y jamás volverá a ser ese lugar perdido de Gales, porque la recuperación ya es prácticamente imposible, no interesa, y su destino, una vez exprimida toda su riqueza, será convertirse en un lugar fantasma.

Valle_02

Complementando esa potente herramienta de control social que es la mina -y que después se trasladaría a las fábricas y sus colonias de trabajadores, también dueñas de las horas, los hogares y los alimentos- pervive también la otra iglesia, la antigua, que aun habiendo perdido peso en una actividad cotidiana copada por el trabajo, quedando reducida a espacio de encuentro para el culto dominical, resulta muy útil para mantener entre sus feligreses una posición moral de sumisión ante el poderoso y de señalamiento y expulsión de la comunidad, de las ovejas descarriadas.

En este universo de armonía terrible las cosas empiezan a desestabilizarse cuando los dueños de las minas descubren que pueden ganar más dinero si precarizan aun más a sus trabajadores. Son los tiempos de las bajadas de jornal y de los despidos, de la sustitución de operarios más caros por otros más baratos, justificado en supuestas crisis que sin embargo no modifican en nada la posición económica de los patrones, sino muy al contrario. Son también los tiempos en los que algunos jóvenes empiezan a ser contestatarios, donde se empieza a hablar de creación de sindicatos y organizaciones de trabajadores, donde se comienza a mencionar el socialismo y donde se inician potentes campañas para su criminalización.

Valle_05

La película narra muy bien el choque entre esos jóvenes rebeldes y sus mayores, que a pesar de comprender y oponerse a las injusticias que llegan desde la mina, no son capaces de desprenderse de una sumisión que identifican con sus propias costumbres y usos sociales, tradiciones opresivas que sin embargo son casi lo único que da sentido a sus vidas. De este modo vemos cómo la quiebra es tan fuerte que produce la ruptura de la familia, valor sagrado por encima de todos y que sin embargo no puede resistir al nuevo escenario. Desestructuración familiar que se produce además en dos sentidos, en lo afectivo, con el alejamiento e incluso ruptura entre hijos y padres, y en lo físico, con la necesidad de emigración a nuevos territorios de los más jóvenes, allá donde pueda existir trabajo y, quizás, condiciones menos miserables.

Valle_09

Pero también se produce una quiebra en la comunidad, ese otro pilar fundamental que facilita las vidas individuales, y vemos cómo de las diferentes posiciones ante la huelga que se plantea, surgen la recriminación, las miradas acusatorias e incluso las agresiones, siendo en definitiva la causa del simbólico accidente que da lugar a todo el relato.

De este modo, el intento de articulación en lo político, a través de la organización de los trabajadores, produce en buena parte en esos primeros tiempos el desmantelamiento de las tradicionales formas de organización social: la familia y la comunidad. Una consecuencia hábilmente alimentada desde los púlpitos y los despachos, que deja a los trabajadores a merced de los poderosos.

Aunque ya lo hemos mencionado antes, conviene insistir en que Ford no cae en una actitud maniquea con sus personajes, lo que hace que adquieran un verismo considerable. No se posiciona claramente del lado de los hijos contestatarios o de los padres tradicionales e inmovilistas, a todos los trata con cariño y de todos nos cuenta sus razones y sus sufrimientos. Su habilidad llega incluso a que veamos con simpatía al padre esquirol, sin necesidad de justificar su comportamiento, o que nos reviente la actitud de algunos de sus vecinos hacia él, no sabiendo ver el infierno que lleva dentro.

Valle_08

Por fortuna Ford, que por aquellos años era un tipo bastante comprometido, nos abre algunas puertas a la esperanza. Si estuviésemos hablando de una obra soviética, diríamos que finalmente vemos como los padres protagonistas de nuestra historia adquieren una toma de conciencia, comprendiendo la postura de los hijos, la injusticia del dogmatismo moral y alineándose con las posiciones insumisas. Pero no, estamos ante una película de Hollywood, así que diremos que lo que ocurre es que las raíces de las estructuras familiares y comunitarias son muy profundas, finalmente resisten a todos los ataques y consiguen recomponerse, al menos hasta que se produce la separación definitiva que supone el exilio.

De una u otra manera, lo que no se evita es un desgarro que el propio Ford, como otros muchos miles, sufrió en propia carne y que le marcó para el resto de su vida.

Valle_06

——————————————————————————————
——————————————————————————————

Quizás aquí debajo veas una publicidad que Wordpres pone cuando le apetece y con la que nosotros no tenemos nada que ver. Está en su derecho, tanto como el que tienes tú de hacerla desaparecer. Pincha en la imagen, instálate el plugin de Adblock Plus y ¡¡adios!!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Años 40 y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a ‘Qué verde era mi valle’, John Ford, 1941

  1. David Ciclos dijo:

    Una obra maestra del gran John Ford llena de emoción,, magia y crítica social; es tan buena tu entrada que poco más se puede añadir.
    Ford en estado puro sin tenernos que ir al far west.
    Un saludo y felicidades por la reseña.

  2. Enrique dijo:

    Me da hasta vergüenza admitirlo, pero no he visto esta película. Sé de más de uno que dejará de hablarme por ello (y como encima admita que no he visto otra suya, ni os cuento).

    Saludos

    PD. Intentaré ponerle remedio, pero es que ni siquiera la tengo en mi dvdtk.

    • eduardo dijo:

      Oh Dios, Enrique, ¿y puedes vivir con ello? Bueno, no te preocupes demasiado, que hay gente que incluso no se ha leído El Quijote y puede llevar una vida casi normal. A partir de ahora te tendré presente en mis oraciones.

      PD. Y por favor, no nos digas cuál es esa otra que no sé si mi corazón podrá resistirlo.

  3. Enrique dijo:

    Vale, no lo digo. Son dos palabras, empieza por La y termina por Diligencia… pero que quede aquí, entre tú y yo. Y que le gourmet no se entere.

    PD. Creo que sí las he visto, pero era muy pequeño, y no tengo ningún recuerdo. Así que para el caso es lo mismo.
    PD2: Eso sí, el Quijote está más que leído y releído. Ahora mismo acabo de ver el documental a propósito del despropósito de Gilliam de rodar su “asesinato”. Lástima de proyecto truncado.

  4. CyT - GCPG dijo:

    Bueno, bueno, bueno… Enrique, no esperaba esto. A todos nos faltan pelis por ver, pero es que estas son muy graves. Como amigos tuyos que somos, intentaremos que soluciones este “problema” 😉

    Eduardo, ¿te encuentras bien después de averiguar cuál es la otra peli que no ha visto Enrique? Tómate una tila para calmarte. O mejor un Whisky… O dos.

    Saludos a todos.

  5. eduardo dijo:

    Realmente estoy consternado… no tengo palabras… La diligencia nada menos, esa película con la que Osron Welles aprendió a hacer cine… ¿Has visto Ciudadano Kane, Enrique? ¿Cómo puedes haberla entendido sin haber visto La diligencia? ¿Te creíste lo que dijeron algunos “entendidos” de que era la primera película en la que aparecían los techos de las estancias? ja ja ja, esos tampoco habían visto La Diligencia.
    Todo esto he sido capaz de sacarlo después de dos tilas y un whisky.

  6. Enrique dijo:

    ¿Tan importante es? Pensé que era una película del montón… De hecho, Ford es un director mediocre, que triunfó porque no había gran cosa en la época. De haber nacido en España, por ejemplo, ni siquiera le hubieran permitido que se pusiera detrás de una cámara… 😛

  7. Pingback: Huelga a la vista… | Cine y Trabajo

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s