Comienzos de la relación Cine-Trabajo en EE.UU.

WFMCasi desde los comienzos, el cine en los Estados Unidos fue visto por diferentes sectores como una oportunidad inme- jorable para influir sobre las masas, siendo utilizado no sólo como una forma de entretenimiento o educación, sino también como un vehículo de propaganda y persuasión. El mundo del trabajo no fue ajeno a esta visión, por lo que tanto las organizaciones obreras como las corporaciones industriales pusieron mucha atención en que sus ideas e intereses estuviesen presentes en el nuevo medio. Pero no solo tratando de influir en la industria, sino realizando sus propias producciones, sobre todo en el caso de los sindicatos. Ya en 1907, trabajadores y organizaciones laborales estaban haciendo películas que desafiaban la ideología dominante del individualismo y retrataban la acción colectiva como el medio más eficaz para mejorar la vida de la clase trabajadora.

En estos primeros años la industria del cine mantuvo una actitud ambivalente hacia las cuestiones laborales. Decenas de películas conservadoras representaban a capitalistas y hombres de negocios de una manera positiva y denigraban a los sindicatos y a sus líderes, poniendo al mismo nivel a organizaciones reformistas como la Federación Americana del Trabajo (American Federation of Labor – AFL) y a otras más radicales, como la Federación de Mineros del Oeste (Western Federation of Miners – WFM) o los Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World – IWW), acusándolas de socialistas y anarquistas. En películas como ‘The Iconoclast’, dirigida en 1910 por D.W. Griffith, ‘The Dynamiters’, de 1911, o ‘The Strike’ producida y dirigida en 1912 por Alice Guy,  los problemas laborales se atribuyen a trabajadores inmigrantes descontentos que aparecen sin afeitar, con malas pintas y que son presuntamente propensos a la violencia.

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Sin embargo, la mayoría de las películas transmitían una idea más conciliadora, según la cuál el trabajo y el capital se necesitaban mutuamente para prosperar, como queda muy bien expresado en el cuadro final de ‘The Right to Labor’, producida por Siegmund Lubin en 1909, cuyo intertítulo dice: “El capital y el trabajo se cogen de la mano y el ángel de la prosperidad ondea la rama de olivo sobre ellos”. En estas películas en cierto modo se les otorga cierta legitimidad a los dirigentes sindicales y a los huelguistas, muy en la línea de la política oficial de acercamiento a las organizaciones obreras más conservadoras que estaba desarrollando la Federación Cívica Nacional (NCF – National Civic Federation), buscando de algún modo la neutralización de un sindicalismo ya inevitable. También pudo influir el que la propia industria del cine se enfrentó a algunos problemas laborales importantes antes de 1916, con movilizaciones, huelgas y diferentes campañas de sindicalización.

Pero a pesar de ese buen talante, por lo general el mensaje que se transmitía es que la mejora de las condiciones de los trabajadores depende de la buena voluntad de un “capitalismo bondadoso”. Un buen ejemplo es ‘Children Who Labor’, dirigida en 1912 por Ethel Browning y producida en colaboración con el National Child Labor Committee, que se realizó mientras se estaba llevando a cabo un debate nacional sobre la legislación del trabajo infantil. Aquí, la solución a la codicia capitalista no viene de los trabajadores o de la intervención del gobierno, sino del dueño de una fábrica que se da cuenta y corrige sus “errores”. Las nefastas consecuencias de no poner remedio a tales “errores” se revelaron en el melodrama sensacionalista de 1913 ‘Why?’, en el que capitalistas asustados disparan a trabajadores enojados, que luego se vengan quemando el recién inaugurado edificio Woolworth e incendiando gran parte de Manhattan.

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Cuando los conflictos laborales no forman parte principal de la acción, parece que es más fácil encontrar películas más objetivas con la realidad de las desigualdades e injusticias sociales. En este ámbito Edwin S. Porter es uno de los mejores exponentes, con películas como ‘The Ex-convict’, de 1904, en la que un presidiario recién salido de la cárcel se ve obligado a volver a sus actividades delictivas ante la imposibilidad de encontrar trabajo por su condición de ex-convicto. O con mayor carga ideológica en ‘The Kleptomaniac’, de 1905, en la que se muestra el diferente tratamiento de la justicia ante una mujer rica que roba en un almacén, y una pobre con un niño que roba para comer.

Son raras las películas de la industria que se ponen claramente de parte de los trabajadores, como ‘Locked Out’, de 1911. Casi única fue ‘The Jungle’, adaptación de la novela de Upton Sinclair dirigida en 1914 por George Irving, John H. Pratt y Augustus Thomas, cuyo personaje principal es un inmigrante lituano contratado por una empacadora de Chicago. Aplastado por las condiciones de trabajo, la violencia policial y un capataz sin escrúpulos, el hombre encuentra la esperanza cuando se pasa por una reunión socialista y queda impresionado por un orador inspirado en Eugene V. Debs, fundador y líder del Partido Socialista de América (Socialist Party of America – SPA).

También son raras las películas en las que las mujeres adquieren un papel relevante como dirigentes sindicales o huelguistas, lo que denota el sesgo de género de los propios sindicatos. Tan solo hay algunas excepciones en las que aparecen como activistas, como en el filme de 1910 ‘The Girl Strike Leader’.

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La percepción del poder de persuasión del cine, unida a la indignación provocada por tantas películas contrarias a los sindicatos y organizaciones laborales, provocó la creación de un movimiento de base para la producción de películas de la clase trabajadora, cuyo desarrollo fue lento pero constante. Ya en 1907, por ejemplo, un hombre de Cleveland rodó y exhibió películas de la zona minera de Cripple Creek en Colorado, devastada por una huelga. En 1908, el sindicato nacional de trabajadores del calzado, Boot and Shoe Workers’ Union, produjo un corto “representando escenas industriales”, que luego se utilizó en las campañas de sindicalización a través de Nueva Inglaterra.

Pero también las corporaciones industriales comprendieron la fuerza del cine, y en 1910 ya había varias que estaban usando las películas para promover sus intereses. Especialmente agresiva fue la Asociación Nacional de Fabricantes (National Association of Manufacturers – NAM), que después del desastroso incendio de 1911 de la Triangle Shirtwaist Company, que mató a más de un centenar de trabajadoras textiles, produjo dos películas que mostraban la preocupación de los empleadores por aumentar la seguridad en el trabajo: ‘The Workman’s Lesson’ y ‘The Crime of Carelessness’, ambas de 1912.

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Provocados por esta propaganda, activistas sindicales respondieron con sus propias películas. En 1911 la AFL patrocinó ‘A Martyr to His Cause’, que relataba la vida y la carrera de John McNamara, acusado de dinamitar el edificio de Los Angeles Times un año antes, con la que intentaban demostrar que los sindicalistas eran los verdaderos defensores de las instituciones democráticas. Esta película se mostró a grandes audiencias en “los principales teatros y cines” de todo el país durante meses, hasta que el hermano de McNamara confesó el crimen.

Mayor éxito tuvieron las películas que introducían sus mensajes políticos en historias populares y melodramas. Un buen ejemplo es ‘From Dusk to Dawn’, largometraje dirigido y producido en 1913 en un pequeño estudio de Los Ángeles por Frank E. Wolf, un ex-periodista y experto fotógrafo que había trabajado el año anterior con Clarence Darrow, líder de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, en el equipo de la defensa de McNamara formado por la AFL. Este innovador docudrama utilizaba el romance entre un forjador de hierro y una lavandera para centrarse en el éxito de la lucha contra la explotación de la fábrica y la elección de un gobernador socialista (el forjador de hierro) que firma una ley de “derecho al trabajo” que garantiza puestos de trabajo para todos los asalariados. A menudo Darrow aparecía cuando se exhibía la película, y la demanda de la audiencia fue tan grande que Marcus Loew metió la película en el circuito de su cadena de cines de Nueva York.

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Inspirado por ‘From Dust to Dawn’, el actor socialista neoyorquino Joseph Leon Weiss escribió y dirigió en 1914 ‘What Is To Be Done?’, influido por la reciente masacre de Ludlow, Colorado, donde la Guardia Nacional atacó un campamento de mineros en huelga asesinando a 19 personas, entre ellas 11 niños y que provocó en los siguientes diez días una auténtica guerra de guerrillas por todo el estado, con mil mineros huelguistas armados y aproximadamente 50 muertos. La película nos narra la historia de amor entre el hijo del propietario de una fábrica y una mecanógrafa, quien no sólo organiza a los trabajadores, sino que también convence y politiza al hijo del industrial.

Al contrario que en Europa, en Estados Unidos las organizaciones laborales se ocuparon más de la producción y distribución de películas que de su exhibición. A pesar de ello hubo diversas experiencias de espacios montados para la exhibición de películas favorables a sus intereses y noticiarios, como el Socialist Movie Theater de Los Angeles inaugurado en 1911. En estos espacios y en otros que se alquilaban temporalmente para determinados eventos, las películas servían también para atraer la asistencia a reuniones, mítines o actividades de apoyo a procesos de huelga.

Esta actividad de producir y distribuir películas, así como su utilización para publicitar huelgas, recaudar fondos y atraer a grandes multitudes a los mítines y reuniones duró hasta que los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial en 1917.

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Nota: La mayoría de las películas que aparecen en este artículo son difíciles de ver, a pesar de ello nos ha parecido relevante señalar el tratamiento que tuvo el mundo del trabajo y sus movilizaciones en esos años. Nuestra fuente principal ha sido: “Encyclopedia of early cinema”; Richard Abel Ed; Taylor & Francis; Nueva York; 2006.

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2 respuestas a Comienzos de la relación Cine-Trabajo en EE.UU.

  1. Ruculator dijo:

    Muy bueno el blog, sigan asi.

    • CyT - GCPG dijo:

      Gracias. Esperamos seguir viéndote por aquí. Ánimo con vuestra tarea y que cumpláis muchos años más 🙂

      La verdad es que no publicamos con el ritmo que nos gustaría por falta de tiempo, pero bueno… Aunque sea despacito, seguiremos andando espero que mucho tiempo.

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